Ballet Contemporáneo de Burgos

Los individuos, al igual que la danza, somos objetos infinitamente breves, conscientes de que lo que vivimos solo tiene sentido en su duración. Por eso la pérdida y el duelo son los puntos iniciales de pielescallar. Busca su sentido a través de las palabras, que son el medio de verbalizar lo interno, de comunicarse, es decir, de poner en común, de buscar a la mujer que se fue o de dar un sentido a su ausencia. Pero las palabras desvirtúan lo que pensamos, porque tienen autonomía, porque, como la poesía, dominan solo su duración y después de decirlas no son capaces de construir por sí mismas espacios ni tiempos. Se diluyen y se pierden. Así también los movimientos, que nunca serán un reflejo exacto del interior de los personajes.