Rayuela

Rayuela Producciones Teatrales viene desarrollando su labor desde 1988, desde entonces la compañía ha producido más de una treintena de espectáculos.

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La obra “20 de noviembre” de Lars Norén nos sumerge en la historia de estos jóvenes criminales, inestables, que llevan a cabo el acto más horrible: matar para gritar su desamparo. El escritor sueco ha utilizado un incidente que tuvo lugar en noviembre de 2006 en el Colegio de Emsdetten, en Alemania. Sebastian Bosse abrió fuego e hirió a 37 personas antes de suicidarse. Lars Norén escribió un texto sin concesiones. Un largo grito desde el corazón, sin puntuación. Parece ser que el texto se basa en el diario que Sebastian Bosse había hecho circular en Internet, en el que explica los motivos de su acto. El espectáculo muestra el proceso de reflexión redundante y repetitivo, que enreda y envuelve al personaje de manera obsesiva y cercana a la locura, y que conduce al joven a una espiral de violencia que parece no tener límite. En nuestra puesta en escena Sebastian comparte con un grupo de adolescentes su “testamento final”. Estos jóvenes, como si de un coro griego se tratara, representan junto a el, la obsesión por la violencia. A veces como víctimas, a veces verdugos, a veces la mente reveladora del propio Sebastian, los adolescentes complementan poéticamente la personalidad social y característica de este personaje “Amok”.
Su juego compartido nos sitúa en el grado de sufrimiento relacionado con la edad, con la situación de obligatoriedad y desamparo que se vive en las escuelas de secundaria, en los entornos característicos que todos hemos vivido de alguna manera y que recordamos como parte fundamental de nuestra evolución como seres humanos pertenecientes a una sociedad,a veces poco flexible, y a veces intolerante, y que puede llegar a aplastarnos como individuos, si no reconocemos las señales de alarma.
Sebastian vive los minutos antes de su muerte voluntaria como una catarsis de “fama y reconocimiento social”. En el presente de su testamento al mundo, al “colgar” su video de despedida en internet, y al escribir su diario, su anonimato está vencido, él es ya la “estrella”, tiene su minuto de gloria, En nuestra puesta en escena vive su último show reviviendo sus fantasías, y como un cantante de rock en un multitudinario concierto siente la catarsis, la fuerza que le conducirá al tremendo suceso y a su propio suicidio.